Itxas-Buru (Hernani): Enero 29, 2015

Inauguramos el XX Aniversario de la II Sagardo Bira, pero nos decidimos por visitar Itxas-Buru, que algunos no pisaban desde la IV Sagardo Bira y otros nunca. Los recuerdos son tan escasos que tuvimos que releer el acta de entonces en la propia sidrería. Por supuesto tenemos alerta naranja por posibles nevadas este finde.

Asistentes: Edu y Nesss

Previo

Edu viene en el Mañotrén (va petado) desde Zaragoza, aprovechando las fiestas patronales de San Valero, ventolero y rosconero. Tras dejar los bártulos en Nesss's, cogemos un paraguas para dos, y tras ser sometidos a una radiografía visual por la morenaza de la puerta del Horbel, Edu conoce el pintxo-pote de Hernani que está ambientado, sobre todo el Goiz-Argi. Discusiones acerca de hacer Edus o Nessses al pagar. Tras cuatro pintxo-potes, paseito hacia la sidrería esquivando las tanquetas de los lugareños, que no van a 50 km/h precisamente. No necesitamos abrir el paraguas durante todo el camino.

Sidrería

Llegamos a la sidrería donde se hizo la comida popular de comienzo de temporada el 11 de enero en Hernani. Un sitio para comer, la cocina a un costado, una puerta que había que dejar cerrada y cuatro escalones para llegar a otra estancia para beber de las 8 kupelas de madera (todas con grifo y numeradas), y finalmente otro sitio bajo llave (abierto por el cashero para los txotxes) con 6 kupelas metálicas numeradas.

La camarera nos sorprende preguntando si queríamos tortilla antes de la cazuela de bacalao en salsa (alternativa que elegimos al reservar), a lo que respondemos que si, lo cual esta vez le sorprende a ella. Luego también nos preguntaría que cuantas txuletas queríamos... joder, pues una de momento, contestamos; vaya impresión que le dimos... Cuando vio que éramos los únicos de la sidrería que no se iban a sentar, en una de nuestras visitas a las kupelas nos encontramos que habían retirado los bancos y que habían levantado la mesa con unos calzos (adecuadamente fotografiados por Edu) que dejaban la mesa unos 10cm más alta, mejor para estar de pie.

Con la comida practicamos la sana costumbre de ir a beber de varias kupelas cada vez, en cuanto nos la servían, para no quemarnos labios, lengua, dientes, garganta, hiato, estómago y demás tracto digestivo, ya que todo lo servían "ligeramente" caliente. Bueno, todo no: sólo los ricos txoricillos a la sidra (con los que Edu despliega sus barquitos de pan y vicia a Nesss a imitarle), la tortilla (normalita), la cazuela de tajadas enormes de bakalao con pimiento rojo y verde y huevo cocido en salsa (Nestor necesita tres viajes a las kupelas para acabar su trozaco), y el txuletón de 980 gramos (por cierto, delicioso, la gozamos en cada bocado, y al recalentarla, más rica aún). Los quesos, el membrillo, las tejas, los cigarrillos, y las nueces vascas, no quemaban. Comimos (y bebimos) mucho y muy rico y nos costó 70 euros (35 cada), más caro de lo normal por el bacalao en salsa (lo comprobamos luego en el detallado ticket), 10€ por cabeza; buena ración de bacalao pero quizá demasiado caro.

La sidra está bien hecha para la época del año en que estamos, habrá ayudado el frío que ha hecho este invierno. Entre las kupelas de madera, destacan por buenas la 1, la 5 y la 7, y por mala la 2, pero bebemos de todas, repitiendo en muchas de ellas. Edu pasa detrás de la rubia de vaqueros ceñidos y botas y comenta en voz alta "pues sí que está buena"; la sidra, se supone, aunque ella se vuelve pensando quizá otra cosa, qué creida... En cuanto a las metálicas, se nota que tardan más en hacer la sidra: más flojas que las de madera, aunque las 5 y la 6 nos gustan. Así que tras probar de todas, nos quedábamos en la zona de las de madera incluso estando el txotxero en la otra. De la mesa de mujeres, la de gafas se queda sonriendo a la cámara mientras el grifo sigue abierto (qué daño están haciendo las redes sociales); les comenta a sus amigas que "los hombres me ha echado la bronca", por la reprimenda de Edu que explica cómo se cierra un grifo (!!). Ninguna de ellas volvió a tocar un pitorro (de las kupelas). El grupo de 6 tipos empiezan apartategis pero se rompe el hielo cuando Nesss pregunta al ex-camarero qué es de su vida y éste le dice que lo dejó y ahora se dedica a la informática (otro más, y con el gen de las sagardotegis). En general, todos los presentes era gente conocedora de la sidra y las sidrerías.

Al final, los apartategis y nuestros héroes acaban rajando como conocidos de toda la vida. Es lo que tiene la sidra. Hablamos tanto y de tantas cosas, que no recordamos de qué. ¿Hemos dicho que bebimos? Dichosa sidra! mientras habla con el de la barriga 4D, Nesss lo flipa viendo beber a Edu incluso de las kupelas pares de madera mientras charlotea con el que cantaba bertsos de Xalbador.

Epílogo

Vuelta andando bajo la lluvia; por fin el paraguas nos sirvió de algo. Un trago en el Haida, donde Nesss ofrece nueces a la camarera del Caserío, para variar, que ella gentilmente rechaza con una sonrisa, para variar. Espuela en el Goiz-Argi, donde a Edu le da el sueño. Y el ambiente de jueves noche en Hernani no da para más, por lo que recenamos paté picante con chorizo picante en Nesss's, tras ponernos cómodos sin la ropa mojada. Sí que llovió al final.

En resumen, nos lo pasamos bien tanto en Hernani (mola el ambiente de jueves!!!) como en la sidrería, pero luego hay unas lagunas mentales brutales. Bueno, para eso hacemos actas, para intentar recordarlo después. Pero ni releyendo la del '97 nos pasó, así que dentro de 18 años veremos si nos pasa lo propio con ésta. Lo que nos quedó claro es que a cierto ex-profesor de ambos hay que creerle como mucho el 1 por mil de lo que dice sobre las sidrerías.